Después de más de 25 años de negociaciones, el Mercosur y la Unión Europea (UE) cierran este sábado un acuerdo de asociación estratégica y de libre comercio que marcará un antes y un después en las relaciones comerciales entre ambas regiones. Finalmente, este sábado 17 de enero, la presidente de la Comisión Europea (CE), Úrsula von der Leyen, firmará el pacto en Asunción (Paraguay).
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Este tratado, que une dos grandes bloques económicos como son el Mercosur, integrado por Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay y la Unión Europea, compuesta por 27 países, crea una de las zonas de libre comercio más grandes del mundo, vinculando mercados de alto poder adquisitivo con economías emergentes ricas en recursos naturales y productos agroindustriales.
Los principales pilares del acuerdo
Comercial: tiene como objetivo conformar una zona de libre comercio que facilite el intercambio de bienes y servicios así como el movimiento de capitales entre ambos bloques. A tales efectos se acordaron 23 capítulos y 21 anexos que establecen reglas en materia de: acceso a mercados (eliminación de aranceles y cuotas arancelarias), propiedad intelectual, reglas de origen, medidas sanitarias, defensa comercial, competencia, compras gubernamentales, empresas del Estado, subvenciones, etc. Sin dudas, éste ha sido el pilar que más tiempo insumió en la negociación y el que más expectativas (y sensibilidades) despertó.
Político: establece canales permanentes de diálogo político para fortalecer las relaciones birregionales y se promueve la coordinación y articulación en foros internacionales.
Cooperación: consagra una serie de pautas programáticas sobre cooperación y comercio, con la finalidad de aumentar y diversificar los intercambios entre los dos bloques, haciendo foco en las PyMEs.
¿Cómo se beneficiaría Argentina con este acuerdo?
Según un informe de la consultora Empiria, el acuerdo comercial entre el Mercosur y la Unión Europea implicaría profundizar el proceso de apertura comercial, particularmente beneficioso para Argentina dado su bajo punto de partida en términos de integración comercial. En efecto, se ubica en el puesto 130 sobre 136 países en materia de apertura comercial. «La suma de exportaciones e importaciones representa apenas el 28% del PBI, muy por debajo de países comparables —donde ronda aproximadamente el 90% del PBI— y también del promedio de América Latina (64%)», expresaron.
En relación a los sectores con mayores oportunidades, el análisis de Empiria destaca el rubro de Combustibles y aceites, Oro y plata y Carnes; mientras que, por el contrario, los sectores que enfrentarían mayor presión competitiva serían Maquinaria y aparatos mecánicos, Equipos eléctricos y Vehículos.
Desde Empiria afirman que la relación comercial entre Argentina y la UE muestra un índice de complementariedad del 55%, superior al registrado con Estados Unidos o China. Sin embargo, esta complementariedad es asimétrica: se explica principalmente por la coincidencia entre la estructura importadora argentina y la oferta exportadora europea, mientras que la complementariedad exportadora argentina es baja.
Un economista consultado por PERFIL aseguró que «los países del Mercosur son muy competitivos en el sector primario, agroindustrial. A la Argentina se le va a abrir mucho mercado de petróleo y derivados del petróleo como el gas, ya que actualmente Europa tiene mucha la dependencia de lo que es el gas ruso».
«Otro punto central es la minería. Países de la región como Perú, Ecuador y Chile son productores de minería y viven de eso. Argentina podría ser tranquilamente un gran productor minero, sobre todo de cobre, y hoy no lo es. Pero con el RIGI y con la apertura económica que está logrando este gobierno, yo creo que la minería puede llegar a explotar y el nicho de vender en Europa puede ser muy grande», aseguró este economista.
Cerrar brechas comerciales y hacerte cargo de tus deudas
Según este economista, el acuerdo con la Unión Europea es, en principio, de carácter recíproco, pero su impacto final dependerá del rumbo de la política económica local. En ese sentido, sostuvo que si el Gobierno avanza en las reformas correctas y Argentina logra desarrollar sus capacidades productivas de manera consistente, el convenio puede resultar altamente beneficioso en términos comerciales.
Destacó que una mayor inserción internacional permitiría cerrar brechas estructurales, especialmente las vinculadas a la escasez de divisas, un problema recurrente de la economía argentina, y mejorar la posición del país en los mercados de deuda. “Cuantos más mercados se abren y mayor es el superávit comercial, más sólida se vuelve la capacidad del país para afrontar sus compromisos financieros”, explicó.
En esa línea, remarcó que un comercio exterior más dinámico fortalecería las cuentas externas, facilitaría el acceso a financiamiento más barato y contribuiría a reducir costos productivos, lo que se traduciría en una mayor competitividad. Además, subrayó que la reducción de aranceles en el mercado europeo permitiría a la Argentina colocar más productos a precios más competitivos, algo que hoy se ve limitado por las barreras vigentes.
“Si se hacen bien las cosas, el impacto fiscal y comercial debería ser positivo”, concluyó.
FN
