El Consejo Directivo se reunirá de urgencia este lunes para debatir la propuesta de un paro para cuando Diputados trate la Reforma Laboral en el Congreso
14/02/2026 – 20:03hs
La tensión entre el sindicalismo y el Gobierno nacional ha escalado a un nuevo nivel tras la aprobación de la reforma laboral en el Senado. En una decisión que busca anticiparse a los tiempos legislativos, la Confederación General del Trabajo (CGT) convocó a una reunión de urgencia de su Consejo Directivo para este lunes por la tarde. El objetivo central del encuentro, que se realizará de manera virtual debido al fin de semana largo, es debatir la implementación de un paro general de 24 horas para el día en que la Cámara de Diputados inicie el tratamiento del proyecto.
Aunque inicialmente el sector dialoguista de la central obrera prefería agotar las instancias de negociación con los bloques parlamentarios, la presión de las bases y el endurecimiento de las posturas internas forzaron un cambio de estrategia. La conducción cegetista, integrada por figuras como Octavio Argüello (Camioneros), Jorge Sola (Seguro) y Cristian Jerónimo (Vidrio), decidió adelantar la reunión ante la posibilidad de que el oficialismo logre sesionar el próximo jueves 19 de febrero.
El malestar en la CGT se profundizó tras el análisis de los cambios de último momento introducidos en el Senado. Si bien los gremios lograron mantener a salvo el financiamiento de las obras sociales y las cuotas solidarias, existen artículos que consideran «regresivos e inconstitucionales». Entre los puntos que más irritación generan se encuentra el polémico artículo que reduce el cobro de salarios al 50% o 75% en casos de accidentes o enfermedades ajenas al trabajo (como lesiones en actividades recreativas).
Además, las modificaciones en el régimen de indemnizaciones, la extensión de la jornada laboral y el esquema de vacaciones; y también la estricta regulación de la protesta en servicios considerados esenciales y la limitación de las asambleas sindicales.
Desde la central obrera advirtieron que el proyecto ignora principios constitucionales de progresividad y que la Justicia podría declararlo inconstitucional, lo que generaría un aumento en la litigiosidad laboral. «El Gobierno fue desprolijo al incluir artículos no consensuados», señalaron fuentes gremiales, con la esperanza de que algunos bloques aliados al oficialismo, como el PRO o partidos provinciales, se rebelen ante estos cambios.
La cúpula de la CGT enfrenta el desafío de contener a los sectores más radicalizados. Mientras el triunvirato busca una medida contundente pero organizada para evitar quedar asociados a episodios de violencia callejera, el Frente de Sindicatos Unidos (Fresu) -integrado por la UOM, ATE y las dos CTA- ya se anticipó y anunció un paro con movilización para el día del debate.
Por su parte, los gremios del transporte, nucleados en la CATT, proponen no limitar la protesta a una medida aislada, sino iniciar un plan de lucha con paros progresivos por sectores para maximizar el impacto. El resultado de la reunión de este lunes será determinante para definir si la CGT se suma a la convocatoria del ala dura o si mantiene una estrategia diferenciada mientras continúa el cabildeo en los despachos del Congreso.
