El microsatélite desarrollado por instituciones nacionales fue liberado por la misión Artemis II de la NASA y mantuvo una comunicación estable con estaciones terrestres de la Conae, marcando un hito en la historia espacial argentina.
El microsatélite argentino Atenea estableció contacto con la Tierra a las 00:58 del 2 de abril, apenas segundos después de ser liberado por la misión Artemis II de la NASA a una distancia de 40.000 kilómetros. Según informó la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (Conae), el aparato alcanzó posteriormente su máxima distancia, a 70.000 kilómetros de nuestro planeta.
«Ayer vivimos horas intensas. Viene saliendo todo excelente. Todavía es muy temprano para saber el nivel de éxito, pero tuvimos buena telemetría y eso para nosotros es todo un triunfo», señaló Sonia Botta, coordinadora del grupo que desarrolló el microsatélite. El dispositivo fue diseñado por estudiantes e ingenieros de las universidades nacionales de La Plata, San Martín y Buenos Aires, con asistencia de la Conae, y su objetivo principal es el ensayo, aprendizaje y la demostración tecnológica.
La comunicación se mantuvo fuerte y continua desde el primer contacto, cumpliendo así un objetivo central de la misión. Atenea lleva a bordo un sistema de comunicaciones en Banda S, un receptor GPS, dosímetros para radiación y un fotomultiplicador. Entre sus tareas, se espera que analice las «ondas de rebote de GPS» para evaluar su utilidad en el espacio profundo.
Emiliano Baum, responsable de la oficina de soporte de sistemas de estaciones terrenas de la Conae, destacó que «todo se completó en tiempo y forma». Las estaciones terrestres de Córdoba y Tolhuin estuvieron abocadas a la recepción de los datos enviados por el satélite cada 10 segundos.
De los cuatro satélites que viajaban en la misión Artemis, dos -uno surcoreano y otro alemán- no pudieron ser localizados inicialmente por sus respectivas estaciones terrenas. Fuentes del Conicet informaron que científicos del Instituto Argentino de Astronomía y de la Conae lograron ubicarlos y descargar sus datos.
El éxito de la operación se enmarca en un contexto de recortes presupuestarios y dificultades para el ecosistema espacial argentino. Para atender este lanzamiento, entre 15 y 20 personas de la Conae involucradas suspendieron medidas de fuerza que mantenían por la situación crítica del organismo.
