Las delegaciones de ambos países se preparan para conversaciones este sábado, con condiciones previas y advertencias cruzadas que marcan el inicio del diálogo.
En medio de expectativas internacionales, las delegaciones de Estados Unidos e Irán se preparan este sábado para unas complejas conversaciones de paz en Pakistán. El diálogo se produce tras acusaciones mutuas de incumplimiento de acuerdos previos y en un contexto de frágil tregua.
Antes de la reunión, Irán ha establecido condiciones, solicitando un alto el fuego en el Líbano y el desbloqueo de activos financieros del régimen islámico. Mientras, desde Estados Unidos han surgido declaraciones que combinan disposición al diálogo con advertencias firmes.
El vicepresidente estadounidense, JD Vance, declaró a periodistas antes de su partida: «Si los iraníes están dispuestos a negociar de buena fe, ciertamente estamos dispuestos a tender la mano. Si intentan jugarnos una mala pasada, van a descubrir que el equipo negociador no será tan receptivo». Añadió que su delegación espera con interés las negociaciones y cree que «va a ser positivo».
Por su parte, el presidente del parlamento iraní, Mohammad Baqer Qalibaf, respondió en la red social X que las negociaciones están supeditadas al cumplimiento de sus dos demandas principales. «Estos dos asuntos deben cumplirse antes de que empiecen las negociaciones», insistió el funcionario.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, se refirió al bloqueo del estrecho de Ormuz, una ruta crítica para el comercio mundial de petróleo, calificando la gestión iraní como «deficiente». Además, advirtió sobre posibles ataques más intensos en caso de no alcanzar un acuerdo, mencionando el despliegue de «las mejores armas jamás fabricadas».
La tregua actual, de dos días de vigencia, ha detenido temporalmente los bombardeos aéreos, pero no ha resuelto conflictos paralelos ni la interrupción en el suministro energético global.
