El referente de la Cámara de Expendedores de Combustibles del Chaco explicó la pausa en los incrementos, la carga impositiva y comparó la situación energética actual con la de hace 15 años.
En declaraciones a CIUDAD TV, Miguel De Paoli, referente de la Cámara de Expendedores de Combustibles y Afines del Chaco (CECACh), analizó el impacto del conflicto internacional en los precios locales. Explicó por qué Argentina frenó transitoriamente los incrementos y advirtió sobre la carga impositiva que afecta las boletas de combustible.
De Paoli inició su análisis destacando que el hidrocarburo es un commodity con múltiples aplicaciones, más allá del combustible para vehículos, incluyendo insumos para la producción agropecuaria y fertilizantes. Señaló que las regiones dependientes de petróleo importado sufrirán más el actual conflicto, a diferencia de Argentina, que tiene capacidad de producir su propio hidrocarburo. Además, conectó la disputa energética con la demanda tecnológica global, afirmando que «el hidrocarburo pasa a ser un insumo básico para generar más energía y esa energía se vuelque a algo que es la inteligencia artificial».
Sobre la postergación de 45 días en los incrementos anunciada por YPF, el empresario explicó que se busca evitar una caída abrupta del consumo. «Sabemos que si en 36 días esta situación de precios se sostiene, Argentina va a tener que seguir llevando sus precios del mercado interno hacia los valores internacionales», precisó. Descartó una lectura romántica de la medida: «No es porque seamos bonitos que hicimos la pausa».
De Paoli remarcó que, pese a los desafíos, el país está en una posición mucho mejor que hace quince años en materia energética: «Es un problema más agradable saber que no sabemos qué vamos a hacer con lo que sobra, antes que pensar qué vamos a hacer con lo que no tenemos, que es el caso Europa».
Para dimensionar la brecha de precios y poder adquisitivo, citó ejemplos del exterior: en Alemania el litro de nafta súper ronda los tres euros (equivalente a unos cinco mil pesos), mientras que en Australia cuesta dos dólares con veinte centavos. «Ellos lo pueden pagar por el poder adquisitivo que tienen», comentó.
Ante la pregunta de por qué el combustible no cuesta lo mismo en todo el país, De Paoli señaló que la Patagonia tiene un régimen fiscal distinto, lo que hace imposible una equiparación. Sin embargo, identificó un problema central: «Las municipalidades empiezan a subirle los impuestos en secreto, porque la gente no sabe qué está pasando, pero le empiezan a poner tasas diferentes al precio del combustible». Esto genera, según él, una «doble imposición» que puede hacer variar el precio final en cien pesos por litro entre municipios linderos.
Respecto al Chaco, indicó que el precio se acerca actualmente al de Capital Federal, pero no por mérito propio: «No es porque son bonitos, sino porque estaba tan atrasado el precio allá que ahora lo levantaron al precio que teníamos nosotros». Anticipó que, si los impuestos no se ajustan, las provincias del norte podrían terminar con precios relativamente más bajos.
