Las negociaciones directas entre delegaciones estadounidenses e iraníes en Pakistán concluyeron sin un acuerdo concreto. Mientras las partes evalúan los resultados, las declaraciones cruzadas y la tensión militar en una ruta marítima clave marcan el escenario.
El vicepresidente de Estados Unidos, JD Vance, anunció este domingo su regreso a Washington sin haber alcanzado un acuerdo de paz con Irán, tras dos días de conversaciones en Islamabad, Pakistán. No obstante, afirmó haber presentado la «oferta final y mejor» de su gobierno y dejó en manos de Teherán la respuesta.
Este encuentro directo, el primero de su tipo desde el inicio del conflicto, buscaba una tregua duradera. Las delegaciones se reunieron por separado con autoridades paquistaníes, que actuaron como intermediarios, para luego mantener una sesión trilateral. Una fuente diplomática iraní citada por la televisión estatal (IRIB) indicó que habría una nueva ronda de contactos, aunque no se precisó una fecha.
Previo al cierre de las conversaciones, el presidente estadounidense, Donald Trump, manifestó indiferencia ante el posible resultado, afirmando que su país «ya ganó la guerra». Horas después, confirmó el paso de dos buques de guerra estadounidenses por el estrecho de Ormuz para «despejar minas», una información que había sido difundida por el Comando Central de EE.UU. (CENTCOM).
Por su parte, las autoridades iraníes desmintieron la presencia de embarcaciones militares estadounidenses en la zona y advirtieron, a través del mando naval de la Guardia Revolucionaria, que cualquier intento de paso por ese estrecho sería «afrontado severamente». El portavoz de Exteriores iraní, Ismail Bagaei, insistió durante las negociaciones en que cualquier alto el fuego debe ser «real» e incluir la situación en el Líbano.
La delegación estadounidense estuvo encabezada por el vicepresidente Vance, acompañado de su enviado especial para misiones de paz, Steve Witkoff, y su asesor Jared Kushner. Del lado iraní, las conversaciones fueron lideradas por el presidente del Parlamento, Mohamad Baqer Qalibaf, y el ministro de Exteriores, Abás Araqchí. Según la agencia Tasnim, equipos de expertos de ambos países analizan ahora los detalles, lo que podría extender el proceso.
