Tras el fracaso de las primeras conversaciones, las partes consideran reanudar las negociaciones para desactivar la tensión en el estrecho de Ormuz, un paso clave para el suministro energético global.
Una primera ronda de negociaciones entre Estados Unidos e Irán, celebrada el pasado fin de semana, concluyó sin avances concretos. La Casa Blanca identificó al programa nuclear iraní como uno de los principales obstáculos para alcanzar un acuerdo. En este contexto, el presidente estadounidense, Donald Trump, señaló que una segunda ronda podría tener lugar «en los próximos dos días», probablemente nuevamente en Pakistán, según declaraciones al ‘New York Post’.
El secretario general de la ONU, António Guterres, coincidió en que es «altamente probable» que se reanuden las conversaciones, tras reunirse con el viceprimer ministro pakistaní, Ishaq Dar. «No hay solución militar a esta crisis. Los acuerdos de paz requieren un compromiso persistente y voluntad política. Las negociaciones serias deben reanudarse», afirmó Guterres.
Pakistán ha propuesto organizar un nuevo encuentro entre las partes. Funcionarios estadounidenses y un diplomático de un país mediador, que hablaron bajo condición de anonimato, indicaron que tanto Teherán como Washington han aceptado retomar el diálogo. El lugar, la fecha y la composición de las delegaciones aún no se han definido, aunque se barajan Islamabad y Ginebra como posibles sedes.
Mientras tanto, la crisis en el estrecho de Ormuz, punto vital para el transporte global de hidrocarburos, continúa. El Mando Central de EE.UU. (CENTCOM) informó que, durante las primeras 24 horas del bloqueo naval contra Irán, impidió la salida de varios buques de puertos iraníes, aunque datos de seguimiento marítimo indican que algunos navíos lograron cruzar la zona. El cierre del estrecho ha generado fuertes tensiones en los mercados internacionales, con un aumento en los precios de la energía y un impacto en economías dependientes de las importaciones.
El conflicto, que ha entrado en su séptima semana, ha afectado el transporte marítimo, provocado daños en infraestructuras y causado miles de víctimas en varios países de la región, incluyendo Irán, Líbano, Israel y Estados del golfo Pérsico, además de militares estadounidenses.
