Un informe del CEPA señala diferencias en el ritmo anual de generación de puestos de trabajo entre administraciones y alerta sobre la caída del poder adquisitivo de los salarios registrados.
Según un informe del Centro de Economía Política Argentina (CEPA), el ritmo anual de creación de empleo en los últimos dos años se ubicó en aproximadamente 56.000 puestos, una cifra inferior a la registrada en gestiones anteriores. El estudio compara este dato con los promedios anuales de las administraciones de Mauricio Macri, que habrían generado unos 280.000 empleos por año, y de Alberto Fernández, con alrededor de 440.000 anuales.
El análisis también se centra en la evolución de los salarios. En febrero, los salarios registrados del sector privado subieron un 1,6% nominal, pero al contrastarse con una inflación del 2,9%, implicaron una caída real del 1,3%. Con este resultado, se acumulan seis meses consecutivos de retroceso y los ingresos quedan un 3,5% por debajo del nivel de noviembre de 2023. En el empleo público nacional, la caída real en febrero fue del 2,2%, acumulando una baja significativa desde fines del año pasado.
Desde otra perspectiva, el economista Gabriel Caamaño coincidió con el diagnóstico de una pérdida sostenida del poder adquisitivo. Paralelamente, se generó un debate sobre las cifras de creación de empleo. Mientras desde el oficialismo se destacó un crecimiento de 113.000 puestos entre fines de 2023 y fines de 2025, el analista Daniel Schteingart de Fundar cuestionó esa lectura, señalando que ese aumento representa solo un 0,6%, por debajo del crecimiento de la población en edad de trabajar. Schteingart remarcó que en 2025 no se crearon puestos netos a pesar del crecimiento económico, un fenómeno inédito en lo que va del siglo.
El informe del CEPA destaca además un cambio en la composición del empleo: se observa una destrucción de puestos formales en sectores como la industria y la construcción, que contrasta con el crecimiento de ocupaciones en plataformas digitales, asociadas muchas veces a una mayor precariedad.
Frente a este escenario, fuentes gubernamentales relativizaron el impacto, argumentando que el proceso de ordenamiento de precios antecede a la recomposición salarial y que la desaceleración inflacionaria debería mejorar los ingresos en el futuro. No obstante, los datos actuales reflejan que el ajuste económico está impactando directamente en los ingresos laborales, lo que, según los analistas, podría limitar el potencial de la reactivación económica.
