La central sindical chaqueña anunció una concentración para el jueves 30 a las 18:30 en el mástil de avenida 9 de Julio y Güemes, con marcha hacia la Iglesia Catedral y una misa en vísperas del Día del Trabajador.
La CGT Chaco informó que este jueves 30 de abril, a las 18:30, los trabajadores se concentrarán en el mástil de avenida 9 de Julio y Güemes, para luego marchar alrededor de la Plaza 25 de Mayo y finalizar en la Iglesia Catedral, donde se celebrará una misa en vísperas del Día del Trabajador y en memoria del Papa Francisco.
En contacto con la prensa, el cosecretario general de la CGT Chaco, Adrián Bellomi, destacó la participación de «todo el arco de nuestra organización» y señaló que en un plenario realizado la noche anterior se resolvió llevar adelante estas acciones. Agradeció también «al resto de las centrales obreras que nos acompañan y adhieren a esta iniciativa».
Bellomi mencionó que la movilización responde a la situación económica del país, que «atraviesa a cada trabajador, independientemente si es formal o informal». También criticó la falta de independencia de la justicia, a la que acusó de haber «tirado por el suelo una cautelar» y de que un juez «se vea premiado». «Realmente esto no se ha visto antes en la Argentina», afirmó, y agregó que la CGT recusó a esa justicia por su «dependencia con el poder económico».
El dirigente calificó el momento como «muy triste para nuestro país» y sostuvo que la situación económica «no tiene precedentes en lo inmediato», atribuyéndola al Gobierno nacional y al provincial, al que describió como «un alumno 10». «Van a ver el jueves una enorme manifestación donde el pueblo trabajador se va a hacer sentir, no solo en Buenos Aires, sino también aquí en la provincia del Chaco», aseguró.
Bellomi recordó que «nos hemos cansado de pedirle diálogo a los gobiernos nacional y provincial» y que, tras casi tres años de mandato, «jamás se sentaron a hablar con los trabajadores». Señaló que, pese al reciente cambio de gabinete en la provincia, «ellos deciden hablar solamente con los empresarios» y que los trabajadores pasaron a ser «meras piezas de ajedrez».
