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«Se debe fortalecer el acceso a salud mental en el sector público»

El presidente del Colegio Profesional de Psicólogos de Jujuy dialogó con Radio 2 en el marco del Día Mundial de lucha contra la Depresión

—Al trabajar con la depresión, ¿advierten que está pasando algo grave a nivel social, también en Jujuy?

—Por supuesto. Lo que señalás tiene un impacto demográfico muy claro. La depresión es uno de los trastornos que más incide en la autonomía y en la calidad de vida de las personas, y Jujuy no está ajena a esta realidad. Por eso la Organización Mundial de la Salud establece un día específico para hablar de depresión: para detenernos, sensibilizar y comprender qué implica realmente esta problemática.

Es fundamental superar los estigmas que todavía persisten, esas ideas que reducen la depresión a una cuestión de voluntad: “tenés que estar bien”, “tenés que poner actitud”. Muchas veces no se la comprende como una enfermedad, y eso genera más sufrimiento. En este contexto, es clave entender la salud mental como un padecimiento. Cualquier persona puede atravesar estas condiciones.

La depresión se manifiesta a través de síntomas como la tristeza profunda, el displacer, la pérdida de interés y de funciones en la vida cotidiana, lo que va llevando al sujeto a un estado de profundo malestar. Por eso el abordaje debe ser necesariamente interdisciplinario, articulando la mirada médica, psiquiátrica y la atención psicológica, porque estamos frente a una dimensión compleja que no puede reducirse a una sola respuesta.

—¿Qué rol juega la accesibilidad al sistema de salud?

—Promover la búsqueda de ayuda es fundamental, pero también es necesario revisar cuántas posibilidades reales existen de acceder a profesionales desde la salud pública y qué dispositivos están disponibles. La concientización es el primer paso: que estemos atentos como sociedad, que los entornos puedan advertir señales de alarma y reaccionar desde una perspectiva de cuidado y de vida.

Hoy vemos procesos de desprotección que atraviesan todas las edades: niños, adolescentes, jóvenes y adultos. Antes se asociaba más a la adultez o a los adultos mayores, pero actualmente la mayor demanda aparece en edades muy exigentes, como los 20 o 30 años. Esto obliga a repensar las respuestas del sistema.

El abordaje tiene que contemplar distintas dimensiones. La atención privada existe, pero la pregunta es quién puede acceder a ella. Por eso la garantía desde el sistema público debe estar sostenida y fortalecida. De lo contrario, estamos frente a una situación en la que el acceso a la salud mental queda limitado solo a algunos, cuando debería ser un derecho para todos.

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