Maximiliano Puca denunció que los delincuentes ingresaron dos veces a su domicilio en el barrio La Merced. Ante la «inacción municipal», los vecinos se ven obligados a la autogestión para desmalezar, iluminar y bachear las calles que son un «desastre» tras las lluvias.
El barrio La Merced, en la ciudad de Palpalá, atraviesa una situación crítica que combina una ola de delitos con un abandono total de la infraestructura pública. Maximiliano Puca, presidente del centro vecinal y referente de la zona, relató en primera persona el calvario que vivió esta semana cuando delincuentes entraron a su casa en dos oportunidades.
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Foto: Maximiliano Puca.
El primer hecho ocurrió hace siete días, cuando los malvivientes lograron llevarse herramientas y ropa. Sin embargo, la audacia de los delincuentes no terminó allí: el pasado jueves a la madrugada, dos sujetos volvieron a ingresar al predio. «Gracias a los perros y a que pudimos encender las luces rápido, esta vez no se llevaron nada», explicó Puca, quien destacó que la colaboración vecinal a través de grupos de WhatsApp fue clave para que la policía pudiera demorar a los sospechosos mientras escapaban por las calles del barrio.
Autogestión ante el abandono municipal
La inseguridad no es el único frente de batalla para los vecinos de La Merced. El dirigente vecinal fue categórico al denunciar la inacción del municipio local, señalando que los servicios por los que pagan no retornan al barrio.
- Iluminación y malezas: «Entre vecinos estamos haciendo limpieza y desmalezando los baldíos», afirmó Puca, ante la falta de mantenimiento oficial que convierte al barrio en una zona de «bocas de lobo» propicias para el delito.
- Calles intransitables: La situación de las arterias, agravada por las últimas precipitaciones, es calificada como un «desastre». Calles como Amancay, Santa Rosa y San Pablo presentan baches tan profundos que los conductores deben circular en contramano para esquivarlos.
Peligro para los adultos mayores
Uno de los puntos más preocupantes es el estado de la calle San Pablo, donde la acumulación de lodo y agua impide que los vecinos lleguen a sus hogares. «Es muy peligroso para los adultos mayores; se pueden resbalar y caer», advirtió el referente vecinal.
A pesar de haber dado conocimiento de todas estas falencias a la Municipalidad de Palpalá, los vecinos aseguran que la respuesta no llega. Mientras tanto, la comunidad de La Merced sobrevive bajo la modalidad de autogestión, juntando dinero y esfuerzo propio para intentar sostener una calidad de vida mínima frente a una delincuencia que no da tregua.
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