Lucrecia Martel realiza “Nuestra Tierra” un documental que sigue el juicio del asesinato al cacique Javier Chocobar y la vida de la comunidad indígena de chuchagasta. Un documental esencial en esta época de negacionismo y fortalecimiento del aparato represivo.
En 2009 Dario Amín, Humberto Gómez y José Valdivieso Sassi, los dos últimos ex policías quienes fueron mano de obra de la última dictadura cívica militar, entraron al territorio de la comunidad porque supuestamente las tierras eran de Amín y al pedirles que se retiren atacaron con arma de fuego y mataron a Javier y hirieron a otro dos.
La desmemoria oficial
La película reconstruye dos sistemas de olvido de las comunidades originarias y como la ideología dominante se instaló dentro de la propia población.
En el legal, los terratenientes convirtieron a las comunidades en peones en los documentos oficiales para borrar su propiedad de la tierra. Los convirtieron en mano de obra barata y le sacaron sus derechos de comunidad. Los evaporaron legalmente. Este elemento es central en el juicio porque la comunidad tiene que reconstruir su historia mientras los tratan de mentirosos.
Por otro lado, tenemos el educativo dónde las comunidades son educadas con una currícula que los oculta y les quita su lengua, los da por extintos mientras ellos, como los fusilados de operación masacre, son muertos que viven y cuentan su historia.
La fotografía como documento
La búsqueda política de desaparecer las comunidades obviamente genera contracciones dentro de las mismas, durante el documental varias personas no se reconocen parte de una comunidad originaria o de la comunidad.
Sin embargo, la fotografías, que van mostrando a lo largo de la película, permiten que los propios pobladores se reconozcan como parte esa geografía hace más de 4 generaciones.
Las fotografías son junto con los drones, que sirven para mostrar la zona donde sucede el conflicto y la relación no invasiva que la comunidad tiene con el territorio, herramientas fundamentales de la imagen del documental.
El estado como el primer genocidas
El documental muestra a través de las voces la posición estatal de defensa de la propiedad privada burguesa y de racismo.
Los autores del asesinato expresan que actuaron como les enseño el estado nacional cómo policías, distintos funcionarios públicos son testigos de los asesinos y la lentitud de la justicia para juzgar.
Ahora esos no son los únicos elementos que nos hacen entender esto. Al inicio de la primer escena del juicio Lucrecia Martel, fiel a su estilo de usar el sonido de manera muy conciente, arma un diseño sonoro que nos hace entender que la justicia no es el lugar de la comunidad, que no es un lugar amigable con la misma.
El punto, que nos hace entender en ese primer momento, se profundiza cuando nos enteramos que la comunidad desde hace más de 50 años tiene judicializada la propiedad de la tierra al presentar un recurso para que la tierra pase a sus manos cuando el estado provincial las expropió.
Una obra necesaria para los tiempos que corren
Lucrecia Martel es la cineasta más reconocida de su generación a nivel internacional y su voz una de escucha atenta por todo un sector cultural. Por esta razón ya es celebrable que en el medio de este momento de ultra derecha use su arte para denunciar estos hechos.
Ahora hay algo extra que no podemos obviar la película trata de una comunidad que se enfrenta a un capitalista que quiere desarrollar un negocio minero en las tierras de su comunidad y gana.
En el marco de este momento en Argentina, con el intento de modificación de la ley de glaciares, la película toma otro cariz es un documento de la necesidad de escuchar a las comunidades, de destruir este estado recista y capitalista para pensar otro dónde los trabajadores sean el centro, dónde la igualdad y la fraternidad sean modelo, donde El estado piense en beneficio de todos y no en el de unos pocos mientras asesina al resto.
Vayamos al cine, veamos películas argentinas como está, defendamos nuestra cultura que se para desde nuestra tierra para estudiar nuestro pasado y debatir nuestro futuro.
