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Usina Emprendedora: Entre Dulce y Salado, una propuesta diferente en el corazón de la vieja terminal

Este miércoles en Usina Emprendedora conocimos la historia de “Entre Dulce y Salado”, un emprendimiento ubicado en el tradicional “Caracol” de la zona de la vieja terminal, que logró destacarse con una propuesta innovadora en un espacio altamente transitado.

Detrás del proyecto están Débora Canavire y Matías Soto, socios y pareja, quienes comenzaron su camino vendiendo helados. Con el tiempo, la demanda del público y el movimiento constante de la zona los impulsó a ampliar su carta y repensar el concepto del negocio. Así nació “Entre Dulce y Salado”, un nombre que refleja la diversidad de su propuesta.

Hoy ofrecen un menú que combina lo mejor de ambos mundos. En el lado dulce, se destacan las limonadas, milkshakes, batidos y waffles, ideales para una pausa refrescante o una merienda distinta. Mientras que en el menú salado sorprenden con opciones como napolitanas, papas fritas y pizzas, entre las que sobresalen combinaciones originales como la hamburpizza, lomopizza y milapizza.

Pero más allá de la variedad, lo que realmente diferencia a este emprendimiento es su apuesta por la experiencia. A diferencia de otros puestos de la zona, “Entre Dulce y Salado” cuenta con un espacio amplio para disfrutar en el lugar, con mesas, sillas y un ambiente pensado para que el cliente se quede.

Embed – Usina Emprendedora – Entre Dulce y Salado Jujuy

Además, incorporaron servicio de mozos en mesa, un detalle poco habitual en este tipo de espacios, junto con una zona de espera para take away y un techo que protege de las condiciones climáticas, mejorando la comodidad en cualquier momento del día.

La propuesta se completa con una fuerte impronta dinámica: participan activamente con promociones, descuentos y eventos en fechas especiales como Halloween, Navidad o el Día de los Enamorados, generando una conexión constante con sus clientes.

Con creatividad, adaptación y una mirada clara sobre lo que el público necesita, Débora y Matías lograron transformar un local en una experiencia distinta dentro de uno de los puntos más concurridos de la ciudad.

Una historia que demuestra que, incluso en lugares donde “todo parece ya estar”, siempre hay espacio para innovar.

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