- Presuntas torturas y vejaciones a un adolescente dentro de la Brigada de Investigaciones de San Pedro.
- El episodio se descubrió cuando el menor de 15 años declaró en Cámara Gesell y dio los detalles.
- El hecho habría ocurrido la semana pasada, mientras buscaban datos sobre un homicidio.
La Justicia jujeña se encuentra investigando una grave denuncia que mezcla la resolución de un crimen de sangre con prácticas policiales propias de épocas oscuras, como privación ilegítima de la libertad y vejaciones en la ciudad de San Pedro de Jujuy.
Lo que inició como un avance decisivo en la causa por el homicidio de Ricardo Rotondo terminó exponiendo una trama de torturas, amenazas y falta de control en la Brigada de Investigaciones de San Pedro.
El caso tuvo su punto de inicio el pasado martes 17 de marzo alrededor de las 16, cuando el adolescente identificado como M.I. de 15 años fue aprehendido por personal civil de la brigada. Sin embargo, en una flagrante violación a los protocolos de minoridad, la detención no fue informada de inmediato ni a sus progenitores, ni a la fiscalía de instrucción, ni al Juzgado de Menores. El joven permaneció bajo custodia policial en un estado de total desamparo legal por varias horas.
Fue recién un día después de su captura cuando se activaron los mecanismos judiciales para realizar una Cámara Gesell. Allí, frente a las autoridades correspondientes, el menor no solo aportó claridad sobre el asesinato de Rotondo, sino que relató el calvario que vivió dentro de la base policial: denunció torturas, amenazas de muerte y privación de descanso durante horas para que «colaborara» con la investigación.
A raíz de este testimonio, la Fiscalía de San Pedro y la Defensoría de Menores iniciaron una investigación de oficio para establecer las responsabilidades penales de los efectivos. Se solicitó el secuestro del libro de guardia y se estima que entre 7 y 8 policías serán citados por la Justicia, los cuales se encontraban de guardia al momento de los acontecimientos y que podrían estar relacionados con los hechos investigados.
Y en este sentido, ya existe un pedido formal para que los uniformados sean apartados de sus cargos preventivamente.
El caso Rotondo
A pesar de las presuntas vejaciones, el aporte de M.I. resultó ser clave para comprometer al único detenido por el crimen de Rodrigo Rotondo. El adolescente relató que acompañó al sospechoso hasta su vivienda en el barrio Los Lapachos de San Pedro tras el hecho, donde pudo constatar una lesión en la mano del sujeto. Además, fue testigo de cómo el implicado le confesaba a su pareja la pelea con la víctima.
Este testimonio convierte al joven en un testigo clave, lo que vuelve aún más escandaloso que la fuerza pública haya vulnerado sus derechos fundamentales mientras se encontraba bajo su guarda.
Este suceso no parece ser un hecho aislado. La investigación actual también pone la lupa sobre el manejo de datos sensibles dentro de la brigada sampedreña. Existe una creciente preocupación por la filtración de información a los defensores de ciertos investigados, lo que permitiría a los sospechosos adelantarse a las medidas judiciales.
La situación del adolescente torturado ha puesto en alerta a los organismos de Derechos Humanos de la provincia, mientras la justicia intenta rescatar una causa por homicidio que hoy se ve manchada por el barro del abuso policial.
