El deterioro del crédito se profundizó en febrero de 2026. La morosidad de las familias alcanzó el 11,2%, con préstamos personales en 13,8% y tarjetas de crédito en 11,6%. En empresas, el ratio fue del 2,9%. El consumo sigue débil y la demanda de crédito cayó.
La morosidad de las familias argentinas trepó al 11,2% en febrero de 2026, según el último Informe sobre Bancos del Banco Central de la República Argentina (BCRA). Se trata del decimosexto mes consecutivo de aumento, en un contexto de deterioro del ingreso real y freno en la expansión del crédito al consumo.
Las líneas más afectadas son los préstamos personales, con una irregularidad del 13,8%, y las tarjetas de crédito, que alcanzaron el 11,6%. También se registraron subas en créditos prendarios (6,8%) e hipotecarios (1,4%). En el segmento “otros”, la mora llegó al 34,4%.
En el caso de las empresas, el ratio de cartera irregular fue del 2,9%, frente al 0,8% de febrero de 2025. Los mayores incrementos se dieron en adelantos (3,1%) y documentos (2,5%).
El sistema financiero incrementó su exposición al sector privado al 44,4% del activo total, aunque esto se explica más por la devaluación que por una expansión real del crédito. La demanda de crédito cayó tanto en hogares como en empresas, según la Encuesta de Condiciones Crediticias del BCRA.
El consumo masivo continúa débil, con caídas interanuales de hasta 2,6%, mientras que bienes durables y turismo muestran cierto repunte, financiado en parte con crédito. El economista Ricardo Arriazu advirtió que esto suma presión sobre la capacidad de pago de los hogares.
