En una semana, dos aeronaves cargadas con cocaína boliviana fueron interceptadas en pistas improvisadas en la provincia de Santa Fe. La primera, con 400 kilos, fue detectada gracias a información de la DEA; la segunda, con 321 kilos, llevó a una persecución que dejó un gendarme herido grave.
En el lapso de siete días, dos avionetas procedentes de Bolivia con importantes cargamentos de cocaína aterrizaron en pistas improvisadas en la zona central de Santa Fe. La primera, que transportaba 400 kilos, fue interceptada en la ciudad de Vera gracias a información proporcionada por la DEA norteamericana. La segunda operación fue menos planificada: fiscales que seguían a dos miembros locales de una organización narco supieron de manera repentina que una Cessna se posaría en un campo a 90 kilómetros de Rosario.
La detección del aterrizaje inminente permitió que un grupo de Gendarmes se apostara en el lugar. Allí encontraron la avioneta ya posada con 321 kilos de cocaína. Quienes esperaban la carga, al ser sorprendidos, huyeron en dos vehículos. Uno de ellos atropelló a un uniformado que intentaba frenarlos, quien permanece internado en terapia intensiva en Rosario con fractura de cráneo y pronóstico reservado.
Este viernes, al menos cuatro personas vinculadas al último vuelo serán imputadas en la Justicia Federal por contrabando de cocaína. Se trata de los hermanos Juan Cruz y Santiago Emanuel Borras, señalados por la Procuración de Narcotráfico (Procunar) como los encargados de la logística, y el piloto y copiloto de la avioneta, ambos de nacionalidad boliviana.
La investigación se originó el 11 de noviembre del año pasado, cuando se encontró una Cessna 210 abandonada en un campo en Arequito, Santa Fe. Dentro del habitáculo se halló un teléfono celular cuyo contenido permitió seguir pistas que llevaron a los hermanos Borras. Uno de ellos tiene domicilio en Roldán, en las afueras de Rosario, y registra una condena por drogas en 2014, por la que debía cumplir prisión domiciliaria.
El seguimiento del teléfono permitió que este martes un equipo liderado por el fiscal federal Matías Scilabra de Procunar Rosario recibiera información sobre un aterrizaje súbito y las coordenadas del lugar. Allí, los receptores de la avioneta fueron sorprendidos en un campo cerca del límite con Córdoba. En la huida, los hermanos Borras atropellaron a un gendarme, quien se encuentra grave en el sanatorio Laprida de Rosario. Fueron detenidos cerca de Melincué, en el sur santafesino, y serán imputados por contrabando de estupefacientes; se analiza una acusación de tentativa de homicidio contra quien conducía. Los pilotos bolivianos también intentaron huir pero fueron apresados. La carga quedó al costado de la avioneta.
Fuentes de la investigación indicaron que esta línea de droga boliviana no está vinculada con Sebastián Marset, el narcotraficante uruguayo detenido hace dos meses en Santa Cruz de la Sierra y extraditado a Estados Unidos. Se investiga si uno de los hermanos Borras tiene conexiones con Alejandro Zamudio, detenido en 2024 por su presunta participación en el homicidio de Andrés Pillín Bracamonte, jefe de la barra brava de Rosario Central.
Un aspecto destacado es que los traslados aéreos ya no requieren una escala previa en Paraguay, como solía ocurrir. La autonomía de las Cessna 210 es de unos dos mil kilómetros, reducida por el peso de la carga. Según fuentes de Gendarmería Nacional, los transportadores están reabasteciendo en vuelo las avionetas utilizando bidones con mangueras conectadas al tanque, tarea que realiza un segundo ocupante.
El 5 de mayo, con datos de la DEA, Procunar había interceptado otra avioneta con 442 kilos de cocaína en un campo cercano a Vera. El dueño de ese cargamento, José Pedro Rojas Velazco, alias “Pepa”, era miembro de la red de Marset y fue asesinado a tiros el 26 de abril mientras disputaba una carrera de rally. Los detenidos en ese operativo recibieron 180 días de prisión preventiva.
La extradición de Marset a Estados Unidos en marzo de 2026 ha impactado en la reconfiguración del mapa narco en Sudamérica, al fragmentar su estructura y romper la unidad de mando que controlaba segmentos del tráfico por la hidrovía.
