El Índice de Precios al Consumidor registró un aumento del 3,4% en marzo, el nivel más alto en un año. Expertos analizan el peso de los precios regulados, costos e inercia en un contexto de demanda deprimida.
La inflación de marzo en Argentina se ubicó en el 3,4%, según datos del INDEC, marcando el nivel más alto en un año y acumulando diez meses de alzas consecutivas. Este dato se da en un escenario económico caracterizado por una demanda interna débil, salarios que pierden contra los precios, un tipo de cambio oficial estable y un superávit fiscal primario.
Frente a este panorama, analistas económicos señalan que el comportamiento de los precios no responde principalmente a un exceso de demanda, sino a otros factores estructurales. Los rubros que más incidieron en el índice general fueron los precios regulados, con fuertes subas en tarifas de servicios públicos y transporte, y el sector educativo, que registró un incremento del 12,1% por el inicio del ciclo lectivo.
El rubro Transporte avanzó un 4,1%, impulsado por los combustibles, que acumulan aumentos cercanos al 30% en lo que va del año. En contraste, la inflación núcleo, que excluye estos ítems estacionales y regulados, mostró una dinámica más contenida, del 3,2%.
Este contexto ha reavivado el debate sobre las causas de la inflación. Mientras las autoridades económicas enfatizan en factores monetarios y la demanda de pesos, otros especialistas apuntan a la inflación de costos —generada por el traslado a precios de aumentos en tarifas e insumos— y a la inercia inflacionaria —la expectativa de subas futuras incorporada en contratos y precios— como los principales impulsores actuales.
Las medidas de política económica, comúnmente denominadas «anclas», han buscado contener la demanda a través de la política salarial, cambiaria y fiscal. Sin embargo, estas herramientas no intervienen directamente en la formación de precios en sectores regulados ni en la dinámica de mercados concentrados, lo que explicaría la persistencia de la inflación pese al ajuste en la actividad económica.
