La zona del Mercado de Abasto, sobre avenida Almirante Brown en San Salvador de Jujuy, vuelve a quedar en el centro de la preocupación por la inseguridad.
Comerciantes y vecinos aseguran que se trata de un sector conflictivo, con un intenso movimiento durante la mañana y la tarde, especialmente los sábados, cuando llegan compradores y proveedores, pero que carece de controles policiales permanentes.
Uno de los comerciantes del lugar, que lleva apenas cuatro meses instalado en la zona, relató que sufrió el robo de reflectores y que todo elemento que queda en el exterior es sustraído en cuestión de días. “Te roban todo lo que dejás afuera”, expresó, y agregó que la única alternativa que encontró fue invertir en cámaras de seguridad, a pesar del alto costo.
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Según señalaron los vecinos, si bien existen cámaras del sistema de alumbrado público, no se observa presencia policial, ni patrullajes constantes, ni recorridos de bicipolicías o efectivos a pie. “Pasan algunas patrullas de vez en cuando, pero no hay policías en las esquinas. Prácticamente es zona liberada”, afirmaron.
Durante el día, los comerciantes intentan cuidarse entre ellos, pero al caer la tarde y cerrar los locales, la situación se vuelve más compleja. Muchos deben recurrir a medidas extremas como quedarse a dormir en los negocios, especialmente los fines de semana, ante el temor de nuevos robos.
También se denunció que el sector presenta zonas oscuras, lo que agrava la inseguridad. A esto se suma la presencia de personas con problemas de adicciones, indigentes y grupos que merodean los comercios, observando movimientos y aprovechando la falta de controles.
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Los comerciantes señalaron además la ausencia de un centro vecinal activo o de mecanismos comunitarios organizados, como alarmas barriales o grupos formales de comunicación. “Nadie se acercó a preguntarnos nada, ni a ofrecernos algún tipo de organización vecinal”, indicaron. La comunicación entre vecinos se da de manera informal, a través del diálogo cotidiano y alertas entre locales linderos.
La situación llevó a que varios frentistas reforzaran la seguridad de sus viviendas, incluso colocando alambrado con púas en la parte superior de los cercos para evitar ingresos no deseados.
Vecinos y comerciantes coincidieron en que se trata de un problema que no debería recaer sobre quienes viven y trabajan en la zona, sino que requiere una intervención urgente de las autoridades, con mayor presencia policial y recorridos preventivos en uno de los accesos comerciales más importantes de la capital jujeña.
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